miércoles 25 de noviembre de 2009

Los poetas del cine

Litoral, núm.236
Málaga, 2003


Pickpocket (1959)
Director: Robert Bresson


Y este blog despertó de su letargo cuando una compañera de trabajo, M la de Niuyor, dejó mi tímpano derecho temblando al lanzar un contundente, pero simpático, "¡Cerda!": me había adelantado y me había hecho dueña del ejemplar olvidado en el almacén del sótano de Los poetas del cine, número 236 de la revista Litoral.

El número, del año 2003, incluye algunos de los directores con la mirada más lírica del cine de los siglos XX y XXI. Los fotogramas de las películas de Marcel Carné, Theo Angelopoulos, Abbas Kiarostami, Robert Bresson, Yasujiro Ozu y otros se suceden en las páginas de esta bonita edición.

Ese "¡Cerda!" merecía ser inmortalizado.


lunes 14 de septiembre de 2009

Raymond Scott

Raymond Scott

La exposición El segle del jazz es un pozo sin fondo de información acerca de los centenares de creadores-marcianos del s.xx que algo tuvieron que ver con este estilo musical.

De entre ellos, me complace enormemente enterarme del nombre de uno de los compositores de algunas de las músicas de los Merry Melodies y Looney Tunes: Raymond Scott (1908-1994). Su primer riff para los dibujos de la Warner Bros. fue The Penguin (1946) para el dibujo animado Acrobatte bunny, pero alcanzó el éxito con Powehouse en Baby Bottleneck (1946). Aunque él compuso 120 melodías para estas series, todas fueron adaptadas por Carl Stalling, el compositor por excelencia de dibujos animados desde 1928 hasta 1958.

The Electronium

Además, este pianista, compositor e ingeniero es un precursor de la música electrónica desde la década de los años 30. Durante la década de 1950 Scott inventó diferentes instrumentos electrónicos como The Clavivox, The Circle Machine y The Electronium , con los que trabaja en los impresionantes estudios que él mismo construía. También inventó la Videola, donde podía visualizar las películas para las que componía música en el mismo aparato.

Durante la décadas de los 30 a los 60, ambas inclusive, repartió su creatividad entre las bandas sonoras para los dibujos animados, las películas, los anuncios de la televisión, programas de radio y las actuaciones con su propia banda Raymond Scott Quinttete.



Ali Baba Goes to Town (1937). Twilight in Turkey
© Raymond Scott

Raymond Scott era un visionario que no se perdía ni una: en los años cincuenta colaboró con Robert Moog, quien más tarde inventó el sintetizador, y durante los años 70 el éxito de su Electronium le llevó a trabajar para la Motown.

Sus composiciones han sido utilizadas, entre otros, por artistas de la talla de Devo, They Might Be Giants o Kronos Quartet.

miércoles 9 de septiembre de 2009

El otro mundo, de Miguel Brieva


El otro mundo (Volumen 1. Atentos a sus pantallas)
Random House Mondadori, Barcelona
144 pp. 16,90 €

«La televisión es nutritiva», decían los Aviador Dro allá por 1982. Y parece que sigue siéndolo, alimentando lo mejor y lo peor de este mundo... El sevillano Miguel Brieva vierte su habitual crítica mordaz sobre esta sociedad con El otro mundo (volumen 1. Atentos a sus pantallas), cuya primera entrega está dedicada por entero al fascinante mundo de la televisión.

Por la pantalla de Tele-Brieva desfilan críticas hacia el terrorismo, las religiones, el Estado en su vertiente más paternalista, el culto obsesivo al aspecto físico o la misma cultura televisiva, entre otras. El otro mundo nos ofrece al Miguel Brieva más genuino, aquel que utiliza las parodias de anuncios para reflexionar, en clave de ironía, sobre los aspectos menos agradables de la sociedad en la que nos movemos: las viñetas "Aquí hay tomate histórico" o “Porque tú lo quieres aunque no lo sepas” son dos pruebas más de que en este país también se hace hacen cómics para pensar y no solo para pasar el rato.

Humor ácido, despiadado e inteligente que muchas veces recuerda a otros representantes del más negro humor hispánico tipo El Roto (una de sus grandes influencias, en declaraciones del propio Brieva) o, desde otra vertiente más lejana –y es posible que discutible-, el negro surrealismo de aquellos geniales Tip y Coll.

Además, los referentes gráficos de Miguel Brieva aparecen en sus historias sin ningún tipo de disimulo. Él sabe que cada artista es heredero de maestros anteriores, y por ello no se cansa de repetir cuáles son sus influencias en el dibujo: Robert Crumb, Daniel Clowes o Terry Gillian, entre otros.

Por otro lado, los diálogos de Miguel Brieva también nos traen a veces el eco de un Rafael Azcona del siglo XXI, de los críticos guiones tipo El pisito o El cochecito, con los que Azcona ridiculizaba algunos comportamientos fruto del contexto de aquella España mojigata, y casi todavía por desarrollar, que torpemente comenzaba a aprender lo que era el consumismo masivo.

Miguel Brieva ha declarado en varias entrevistas que tan importante es en su obra la imagen como el texto. Ese texto que le permite desarrollar en palabras las certeras sátiras sobre nuestro sistema capitalista, sobre la locura consumista que nos envuelve. Podría decirse que es un artista del todo consecuente en cuanto intenta vivir de una manera que va acorde con su discurso: en una entrevista declaraba que no tenía coche, ni móvil, que vivía en una comuna… Cuando lees eso entiendes por qué sus críticas nos resultan tan verdaderas, tan «vividas». Y también que Miguel Brieva sea la voz de denuncia que el cómic hispano de procedencia más underground necesitaba.

Reseña publicada por Insonrible en la web www.13millonesdenaves.com

Aviador Dro. La televisión es nutritiva


martes 8 de septiembre de 2009

El estafador


El 09/09/09 (fecha redonda allá donde las haya) comienza su andadura El estafador, una nueva web dedicada a los cómics en general y en la que participan Liniers, Juanjo Sáez, Tute, Susipop, Pepo Pérez y Javirroyo.

Veremos que nos/les depara el futuro.

viernes 4 de septiembre de 2009

Lluvia de estrellas


He sido premiada por mi hermana, que también tiene un blog: La Abutrí de Getafe. Allí paso buenos ratos porque tengo que reconocer que ella es la graciosa de las hermanas (y solo somos dos).

Sus crónicas getafeñas son ya imprescindibles en mi vida y me sirven tanto para saber cómo están ella, el Sr.Wilson, Fellini, M con su camiseta de Tricky y los peces, como para enterarme de en qué emplea Paquirrín alguna de sus noches (así también de a cómo va el cuarto y mitad de carne de caballo. Para enterarse bien del precio hay que poder escenificar el cuarto y mitad colando la mano derecha, sobre el antebrazo izquierdo. Si no, el/la tendera/a no enterarán de qué les estás hablando).

Tras recibir el premio hay que seguir unas reglas, que especifico a continuación:

-Enlazar ala persona que lo ha entregado.
-Poner las reglas en el blog.
-Entregarlo a cinco personas.
-Informarles con un comentario en su blog.
-Compartir cinco cosas que te guste hacer.

(Esta última quinta regla me deja un poco confundida...)

Como las reglas no dicen nada de repetir premiados (como en los Oscars...), voy a repetir algunos porque es que tampoco sigo tantos. Se libra Abutrí porque los regalos no se devuelven:


Ex Aequo 1: A Toronto porque trata con mucho mimo todo lo que hace y también a los amigos. Siempre tan acertado y siempre tan amable y divertido. Y a Todos muertos por el lobo: yosoyjulián es muy majo también y se lo merece (que este año ha trabajado mucho...).

Ex Aequo 2: A Don´t say sí, say oui por la misma razón por la que la premió Samedimanche. La pereza de Clouseau nos está privando de una gran narradora social-personal-de-lo-que-se-le-ponga-por-delante. Ella puede, pero se resiste porque le va mucho el cachondeo en los bares de pinchos de tortilla. Y a Samedimanche porque sí: Maelstrom fue el primer blog de nuestro entorno (gracias, pionera de las tierras aventureras).

A En Barcelona porque siempre aporta algo nuevo y bueno. Y porque no le gustó Versalles. Esa resistencia al dorado excesivo y esa crónica al respecto fueron de las mejores entradas de la presente temporada.

A Tarta porque va a ser mamá y eso es una alegría generalizada pero también un peligro para los blogeros. Tarta, saca el tiempo de donde puedas (como María Moliner, que escribió su diccionario en la cocina después de acostar a los niños...) y no dejes de hablarnos de tus libros ilustrados, entre otras cosas.

A Il suo posto preferito porque Roberta es nuestra librera/consejera particular. Siempre con información fresca oliendo a página de libro recién sacado de la imprenta. Gracias por compartir el privilegio de estar en esa primera línea tan variada y por hacernos la selección.

Felicidades a los/las ganadores/as.

martes 1 de septiembre de 2009

Itinerario Modiano


He aquí los libros de Patrick Modiano que compré en el último piso de la cadena de librerías Gilbert Jeune, en la Place Saint Michel. La última planta de esa librería está dedicada a libros de bolsillo, de primera y segunda mano. Estaba encantada de poder comprar libros en francés de este escritor por 2,75€.

Lo mejor de haber descubierto hace poco a Patrick Modiano es que todavía tengo que leer la mayoría de su obra. Con lo cual, voy a disfrutar mucho. Muchísimo. Tras leer en castellano En el café de la juventud perdida (Anagrama) y Calle de las tiendas oscuras (Anagrama), empecé mi ofensiva "Modiano-solo-en-francés" con la lectura de Dora Bruder (Gallimard, Collection Folio, núm.3181).

Por casualidad, el pasado sábado el suplemento "El viajero", de El país, publicó un artículo en el que marca sobre el plano de París un "Itinerario literario Modiano".

Comencé Dora Bruder en la buhardilla de mi amigo Hervé, en la rue de Mont-Cenis, Montmartre, junto al lado del ayuntamiento en el que se casaron los padres de la protagonista desaparecida. Claro. Me hizo mucha ilusión encontrarme en ese lugar con ese libro y estar en esa buhardilla. París es un gran tópico en sí misma, así que me podía permitir estar contenta por encontrarme viviendo ese gran tópico. Hay ciudades que te dan lo que les pidas.

La siguiente novela será Un pedigree (Gallimard, Collection Folio, núm.4377).




domingo 30 de agosto de 2009

Rue de Verneuil, 5 bis, 75007 París




Visita a la casa de Serge Gainsbourg en la rue de Verneuil, 5 bis, en el barrio de Saint-Germaine-des-Prés. El lugar se ha convertido en una especie de lugar postmoderno de peregrinación. Sus admiradores escriben mensajes en la pared de la casa que el cantante compartió con Jane Birkin y también tiran paquetes de tabaco negro al jardín que se encuentra tras la tapia.
Se dice que su hija, Charlotte Gainsbourg, tiene planeado hacer un museo en honor a su padre.
Escribí mi mensaje.